miércoles, 14 de diciembre de 2016

Primavera de los Cuerpos

Cadáveres de sueños imposibles encadenados a una cama, fantasías que florecen con la fuerza de una primavera efímera y excitante, a la vez que las brasas de un fuego que nunca ardió se ahogan sin opción a ser socorridas.
Tablones que se retuercen mientras tres almas confundidas vagan a través del edén de una fiesta  asolada por el paso de dos eternas horas.
En el que chupitos de bromas que esconden realidades idealizadas, copas de inocentes juegos de trasfondo erótico y ladridos silenciosos desesperados por un sorbo de pasión son los únicos restos que quedan de aquel perpetuo crepúsculo que difícilmente podrán olvidar.

sábado, 27 de agosto de 2016

Mamá

La radio del rincón se despertó de golpe, intentando cantar una canción sobre el hogar donde los cielos son más azules, un lugar al que regresar. La distorsión hacía que la melodía se tornase siniestra, casi como si los cielos de ese hogar se hubiesen puesto una chaqueta de cuero y mirasen desde arriba retando a cualquier oyente a regresar.
Por su parte la piedra que había volado a través de la ventana alentado la melodía de la radio permanecía en el centro de la habitación, haciendo un agujero en la capa de polvo de la alfombra que antaño había sido roja.
Dulce hogar. 
En la esquina opuesta a la radio, una gota caía repetidamente sobre madera podrida que cubría el suelo bajo la casa, que tenía agujeros allá donde las termitas habían decidido reunirse para cenar. 
La escalera estaba mellada de tres dientes y su barandilla huyó tiempo atrás hacia el sótano, en un viaje igual de curioso que el de Alicia a través de la madriguera del conejo blanco.
Dulce hogar.
Una mano mojada, hermana de quien había lanzado la piedra con furia, estaba sujeta al pomo de la puerta que no la soltaba por miedo a futuras agresiones contra las entrañas de la casa que guardaba a su espalda.
Los pies se mantenían pegados al felpudo calvo de la entrada mientras los ojos miraban lo que una vez fue su mundo, mucho antes de que el polvo se posase sobre el suelo.
Por fin, el pomo dejo de agarrar la mano de la mujer y esta comenzó a avanzar, cautelosa como una pantera que está acechando su presa, hacia la piedra. La recogió del suelo y volvió a arrojarla contra la radio, que, después de quejarse, se calló, dejando la habitación en silencio mientras el polvo que se había levantado se convertía en barro sobre las pisadas mojadas.
Dulce hogar.
- ¿Mamá?
Sus ojos seguían inspeccionando alrededor.
- ¿Mamá?
Quizá había esperado mucho tiempo para volver.
- ¿Hay alguien?
Las moscas, al oír a alguien extraño, dejaron sus huevos y volaron hacia un lugar donde nadie pudiese molestarlas. 
Habían pasado veinte años desde que Laura no veía a su madre y casi no pudo reconocerla cuando descubrió en el suelo de la cocina su bata cubierta de mugre, como la casa que había perecido con ella.

domingo, 5 de junio de 2016

 Estúpido, seguiste el recorrido sinuoso para encontrar a Katrina esperando con la cena.
 Musa de la catástrofe, te ayuda a saltar del precipicio y mira con gusto cómo las piedras rompen tu cuerpo, disfruta de tu fracaso y busca hacerlo aún más miserable, la inspiración del caos, el desorden, la vorágine, el ojo del huracán, la serpiente que te trae la manzana en bandeja de oro.
 Le diste la mano obviando el cascabel que llevaba en el cuello, evitando reconocer la crueldad en el color de sus ojos, embelesado por su elegancia, engañado por su inteligencia. Estúpido.

lunes, 21 de marzo de 2016

  No hay luz, no hay ruido, no hay fin. El aire, viciado y el suelo, mojado. Y yo, ya no sé quién soy yo. Y tu, ¿quién eres tú? ¿Estás loco? O por el contrario, ¿estoy loca? ¿Te conozco? ¿Me conoces?  Me escuchas, me ves pero no me hablas, no me dejas verte. Por más que ando no llego a ningún lugar. Y vivo en una espiral constante de pasos que no acaban, y yo no dejo de andar en la más absoluta oscuridad, en una llanura extensísima entre cuatro paredes, extenuada hasta que llegue el agua, hasta que llegue la comida, hasta que lleguen los golpes, hasta que me duermas.

  La puerta se abre dejando que entre la luz. Él la ve en el centro de la habitación, tambaleándose, con los ojos abiertos de par en par y rojos. El aire caliente vuela hacia arriba mientras él se acerca y la agarra por el brazo.
  Te dije que durmieras.

  No hay luz, no hay ruido, no hay fin. Los dedos, entumecidos y los labios, secos. Y yo, yo ya no sé quién soy yo. Y tú, tú eres fuerte. ¿Estás loco? Estoy loca. Te conozco. Hoy te conozco. Hoy me das miedo, te conozco.
  Me viste, me viste, me viste. Y te vi. Me hablaste, me mordiste, me tocaste. Y te vi, y me vi y nos vi. Y ahora no dejo de andar entre las cuatro paredes donde me tienes esperando a que llegue la comida, esperando a que llegue el agua, esperando a que llegues. 

  La puerta se abre y se queda abierta.
  Ven.
  La puerta se abre y ella sabe que él está detrás.
  Ven.
  La puerta se abre y se queda abierta y él la ve mirar desde el centro de la habitación con los ojos rojos abiertos de par en par. El aire caliente vuela hacia arriba mientras ella va con él.
  ¿Por qué no duermes?

  No hay luz, no hay ruido, no hay fin. No hay luz, no hay ruido, no hay fin. No hay luz, no hay ruido, no hay fin. La piel, arañada y el alma, mutilada. Y yo ya no sé quién soy yo. Y tú, tú eres yo. Estás loco y estoy loca. Nos conozco y nos temo.
  Me he visto en ti y te has visto en mi. He hablado, he tocado, he mordido. Y ya no doy mas vueltas. Me tengo arañando las paredes, la puerta, me grito, te grito. Espero a que llegues, espero a que llegues porque aquí ya no hay nadie.

  La puerta se abre y ella entra y la mira y se reconoce en el suelo y se da la vuelta y se va.

martes, 8 de marzo de 2016

  El sol sale y se pone, sale y se pone, sale y se pone.
 Ella no esta cansada. Ella es como el sol. Ella sale y se pone y no entra. Pero sale. 

  La luna precede al sol. Sale se pone y está sola, está sola, está sola. 
 Ella no es como la luna; ella no está sola, ¿está sola? 

  Las primavera llega y se va y trae las flores y se las lleva y las deja muertas.
 Ella no llega porque no entra. Ella se va con la primavera y se va, y se va, y se va. 

  Verano llega y calienta y pudre. Ella no entra y está sola y quema.
El invierno congela, oscurece, duerme. Ella se duerme, se congela, se oscurece.