miércoles, 31 de diciembre de 2014

El día más viejo del año.

  El día más viejo del año estaba cansado cuando salió el sol. Se puso su bufanda lentamente y con cuidado cogió el gorro con sus manitas artríticas.
  El día más viejo del año era muy viejo. Cogió sus zapatitos ajados y comenzó a sacarles brillo despacito.
  El día más viejo del año no tenía ganas de salir a la calle. Pensó que le gustaría encender la chimenea, así que, pausadamente, se dirigió a cortar leña.
  El día más viejo del año no era el más fuerte. Pidió ayuda a sus vecinos; pero uno era casi tan viejo como él y el otro demasiado joven.
  El día más viejo del año sintió frío fuera, comenzaba a nevar. Desistió y se dirigió despaciosamente a la cama.
  El día más viejo del año se durmió profundamente hasta que escuchó un ruido. Fue hacia la ventana y vio que los jóvenes celebraban su cumpleaños tirando petardos.
  El día más viejo del año sabía que había una fiesta. Decidió no ir, pero también se negaba a ver los especiales de año nuevo.
 El día más viejo del año se sentía débil y torpe. Se dirigió a la cocina y se preparó un poco de sopa humeante.
  El día más viejo del año estaba cansado cuando salió la luna, tan cansado que decidió dormirse otra vez. Ya daban las doce, el día más viejo del año no quiso volver a despertarse.