domingo, 2 de noviembre de 2014

Firmado...

 Me agarran y retuercen manos frías, grandes, sudorosas, llenas de callos, suaves, sucias, pegajosas, jóvenes, viejas, rígidas, pequeñas, blandas, duras, resecas. Dejan su esencia, todo lo que esconden, anhelan, temen o aman se queda pegado en mi superficie como un pegote de chicle que se endurece y nunca termina de irse, y lo peor es que nunca sé cuando va a volver a suceder. En la negra, fría oscuridad y quietud en la que vivo, dónde no se ve nada, me resigno a sentir lo que el tacto me dice y a fisgar en la esencia de las personas que me movilizan.
 Así pasan mis días entre un vaivén que me marea de vez en cuando, siempre igual, hacia adelante, hacia atrás, y un murmullo de voces lejanas.

...El pomo de una puerta