viernes, 19 de julio de 2013

Quiero pedir perdón.

  Quiero pedir perdón.
  Pedir perdón a esas horas muertas que he pasado en mi mundo, a esas fantasías que no plasmé en un papel y que siguen en mi mente, a esa almohada que soporta mis sueños, a ese espejo que me aguanta el mal despertar. 
  Al viento que juega con mi pelo que no me culpe por maldecirlo cuando no me deja ver, a los pájaros; por no hacerles caso cuando me piden que les escuche, a las últimas horas de luz cuando no me despido de ellas, a las gotas de agua porque haya veces que no salga a bailar con ellas, al vuelo de esas faldas que no me pondré, a los libros cansados de que los lea, al azul del cielo cuando no lo alabo.
  A las princesas atrapadas en torres, por olvidarme de ellas demasiado pronto, a esos ojos por no mirarlos más a menudo, a las voces que he olvidado y a las palabras no pronunciadas, al papel que sigue blanco, al dibujo en mi cabeza, a los besos que escasean, a la falta de comunicación, a los enfados obligados, a las sonrisas que escondo, a las miradas que reprimo... 

 Siente. No tengas que disculparte, siente.